Las inyecciones volumétricas se aplican para tratar patologías como la tendinopatía del tendón de Aquiles. A continuación, podrás descubrir más sobre esta técnica:
¿Qué es una inyección volumétrica?
La inyección volumétrica es una técnica médica avanzada. De hecho, se utiliza habitualmente en tratamientos contra patologías crónicas. Por ejemplo, resulta muy efectiva para tratar la tendinitis en el talón de Aquiles. Asimismo, es una solución idónea para otro tipo de lesiones y problemas del aparato locomotor.
Eso sí, se aplica como medida extraordinaria. Y, en última instancia cuando ya se han aplicado otro tipo de tratamientos que no han sido efectivos. En la mayoría de casos los pacientes no necesitan de una inyección volumétrica para curar su problema, pero sí que puede ser necesario.
¿Cómo se realizan las inyecciones volumétricas?
Esta técnica consiste en introducir una aguja con suero bajo presión. Además, este proceso se realiza de forma localizada y en grandes cantidades. De esta forma, se consigue liberar la zona afectada. En concreto, se eliminan los vasos sanguíneos formados por la propia patología. Por consiguiente, el dolor disminuye notablemente. De hecho, la mejoría es mucho más rápida que con otros tratamientos convencionales.
Tras la intervención, el especialista extrae el líquido introducido. El motivo es que este suero inflama la zona afectada durante algunas horas. No obstante, una vez que baja la hinchazón, la sensación de alivio será evidente para el paciente.
Las inyecciones volumétricas siempre van acompañadas de fisioterapia y ejercicios para mejorar la recuperación. Son una técnica de cirugía de mínima invasión y ecoguiada. Esto quiere decir que es un tratamiento ultra localizado y con incisiones casi inexistentes.
Ventajas de aplicar este tratamiento
Las cirugías como las inyecciones volumétricas ofrecen multitud de ventajas y beneficios para los pacientes. La principal es la reducción del tiempo de recuperación. Otras ventajas importantes son:
- Realización simple, segura y sin efectos secundarios.
- Mínima invasión.
- Técnica muy poco dolorosa.
- No deja cicatriz.
Esta técnica forma parte del grupo de cirugías de mínima invasión. Por lo tanto, evita tener que recurrir a cirugías abiertas tradicionales. Estas últimas suelen acarrear mayores tiempos de recuperación. Asimismo, suelen provocar mucho más dolor. Incluso, aumentan de forma notable la posibilidad de sufrir efectos secundarios.
